Aunque el palto tiende al crecimiento vegetativo, un exceso de vigor suele traducirse en una menor producción de fruta.
Las frutas del palto se desarrollan en inflorescencias desde las cuales nacen brotes nuevos inmediatamente después de la floración completa.
Si el nuevo brote es vigoroso, su efecto competitivo resulta en caída de fruta lo cual a su vez reduce el rendimiento.
Los nuevos brotes también privan a la fruta de nutrientes tales como Ca y B, los cuales tienen un impacto negativo en la calidad de la fruta después de la cosecha.


