Distribuidores, agricultores de todo el mundo recibieron este atractivo material publicitario, inteligentemente adaptado a su cultura y a la naturaleza agrícola de sus mercados. En cada país se escogió como agente a un líder local, prestigioso profesor universitario, investigador o ingeniero agrónomo. Esta ambiciosa estrategia fue aplicada en más de 30 países y se rigió por un mismo principio: los mensajes, apoyos y hasta los regalos se elaboraban respetando el idioma, las costumbres y las necesidades del destinatario final.






























